




Pero bueno, la vida sigue y la venganza se sirve en plato frío. Ya llegará mi oportunidad, eso sí si antes no la casco de una pulmonía.
Precisamente a cuenta de los catarros ha tenido que intervenir la Reina entre las Reinas, la del Imperio Británico, la elegante entre las horteras, la que no se atreve a soltar el trono al orejas y a la yegua vieja. Su majestad, ha prohibido entrar en el sacrosanto recinto de Ascot sin bragas. Alucinante, parece que las pavas de la pamela se dedicaban a montar en lugar de ver como montaban.
Por eso los indios del Amazonas en cuanto ven a un blanco en lotananza los reciben a flechados y es que los civilizados están como las pobres cabras de la Legión. Como muestra el jefe de los españoles en acción cinegética.
Bueno amados, siempre nos quedará Donosti.
Me voy a sobar, a desconectarme, a olvidarme de que ya no tengo pelo.
Cabrones de amos, esta os la guardo. La venganza será terrible, como las de Fu-Man-Chú.
Un beso.
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