

En fin, a lo nuestro, vaya putada que es ser mujer en el mundo de los humanos, unas tapiadas en vida en el corsé del burka, otras como telas para que un mamarracho las pinte, en pelotas por supuesto.
Os dejo, sigo en el nirvana de los altos ejecutivos, esos de los calcetines fines y que güelen a pies como mofetas.
Un beso
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