martes, 4 de marzo de 2008

El AVIÓN DE NUNCA JAMÁS



Buenos días amados, ayer se que tuvo un gran éxito mi entrada en la que contaba las andanzas de mi primo, y sobre todo las paradojas de lo que ahora los economistas llaman la III fase del capitalismo, osea el hiperconsumismo. De este tema volveremos a tratar, ya que es algo tan fascinante como un tanto preocupante, pero que en esencia tampoco acaba con la verdadera naturaleza humana.
Hoy estoy preocupada, pero no por temas tan globalizadores como el indicado anteriormente, más bien por la vida cotidiana, sobre todo por el esfuerzo que hacen las mujeres, diariamente y de forma agotadora por mantener, liderar y hacer avanzar el núcleo familiar, que en definitiva no es más que el microcosmos social básico donde los humanos, y también los perritos nos desarrollamos, siendo este nicho el nivel básico de felicidad.
No quiero quedarme como el bueno de Bogart viendo como su amada toma el último vuelo que parte de la Casablanca francesa en pleno drama de la terrible II Guerra Mundial. Mi ama que es por lo menos tan bella y sensible como la diosa sueca que lo fue Ingrid Bergman, está pasando por un momento un tanto bajo de moral, y es que como ocurre a la mayoría de las mujeres, los demás miembros de la familia descargamos sobre sus espaldas excesiva responsabilidad, sobre todo presionando constantemente en el día a día.
La verdad es que últimamente todos nos estamos pasando un mucho, Frida con sus escapadas, Hera es más formal, yo hago lo que se me pone, Joseba de la casa no quiere saber nada escudándose en esa adolescencia que parece ahora ser fenómeno eterno y por ende sin fin, Geiby no quiere hacer deberes, sólo ver la televisión, mi amo todo el santo día fuera de casa. Quizás el único aprobado se lo lleve la vieja gata, no sé si por vieja o por educada.
En resumen, que para cuando le damos una alegría llenamos el vaso del amargo líquido de los disgustos y es que somos unos desagradecidos.
Su jornada, como la de mayor parte de las mujeres, trabajadoras o amas de casa, empieza a las 6 de la mañana, termina, sin paréntesis a las 22 horas como pronto. Todo en su sitio, todo preparado, nosotras perfectamente limpias y alimentadas, Joseba con todo listo y ella de taxista, Geiby idem de lienzo y a mi amo le tiene que buscar hasta las gafas. Tengo remordimiento y pienso, con el corazón en la mano que somos unos jetas, mucho hablamos de libertad y luego esclavizamos a quien más queremos, somo en ese aspecto un tanto crueles, quizás de forma inconsciente, pero no por ello menos aprovechateguis. Con Geiby tiene que hacer de profesora particular y es que la niña se las trae, no tiene culpa, es hiperactiva, pero currar con ella manda huevos.
Creo que debemos hacer el propósito firme de hacerle la vida más llevadera, más agradable, siendo más cuidadosos, más cariñosos y menos jetas. Algún día el Ángel de la Guarda puede acabar hasta el gorro, tirar la toalla y luego todos como Bogart viendo agilipollados como el avión de nunca jamás despega para no retornar.
De la risa debemos hacer nuestra arma, para que en las tareas cotidianas el humor las haga más llevadera.
Voy a proponer a toda la familia un plan de choque sencillo, pero espero que sea eficaz. Todos queremos a la Reina de la Familia más que a nada en el mundo, pero las palabras pueden ser humo. Espero que logremos el objetivo.
Vosotros internautas mirar también en vuestro derredor y por favor a las Reinas como Reinas, no como Cenicientas sin posibilidad siquiera de atisbar al Príncipe Azúl de la Felicidad.
Un beso.

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