miércoles, 26 de noviembre de 2008

¡SALVAD A LOS PAVOS PAVITAS!




Buenos días amados, al final no nevó en el pueblo, en Ezcaray cayeron los primeros copos, os adjunto una foto.
Por lo demás un frío que te cagas y la calefacción sin funcionar. Lleva mi amo un cabreo de tres pares de cojones. Le comprendo, está el hombre loco con la caldera, con los amigos del Gas (no será que nos están metiendo gas ruso) y con la madre que les parió a todos. Desde que empezó el frío no hay manera, que si la presión, que si el calderin, que si no entra gas, que si el tubo es pequeño y para colmo de los colmos que hace frío. Yo no entiendo nada, se supone que los humanos quieren la calefacción cuando hace frío y si las calderas no funcionan cuando viene el invierno, ¿para que coño las tienen?. Una entre las miles y miles de paradojas que adornan a esta especie que se autodenomina sapiens, nada menos. Gracias a la naturaleza estoy dotada de maravilloso pelo y como colchón tengo a mi amiga Hera, por lo tanto si hace frío se tendrán que joder los de dos patas. Cierto es que con la temperatura que hay en casa no creo que tengan muchas ganas de follar, pero cualquiera sabe.
A otra cosa mariposa, he visto, horrorizada, como alimentan a los pavos para engordarlos salvajemente, luego guillotinarlos y después papearlos en orgías de gula colectiva. Menos mal que no vivo en China, allí creo que se comen a los perros como si de un manjar divino se tratase. ¡Son unos bestias! ¡Libertad para los pavos! ¡Destruyamos para siempre el Guantámano animal, los campos de exterminio para los que no somos humanos!
Tenía entendido que el deporte era para unir a los pueblos, para canalizar sus ansias de competición por vías pacíficas. Aunque viendo como van de acorazas las asistencias sanitarias en un campo de fútbol iraquí, me parece el espíritu olímpico no es más que una entelequia utópica de los amigos de dos patas.
Bueno colegas me pongo al abrigo de Hera y el que venga por detrás que arree. Me da la liguera impresión que cada día me estoy humanizando un poco más. ¡Mal asunto queridos!


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